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PELOS Y MAS PELOS

Hoy os voy a contar una de las experiencias mas traumáticas de mi vida, y eso que con diecisiete años me rompí los dos escafoides y al llevar las dos manos enyesadas tenía que pedir ayuda para todo y cuando digo para todo es para todo. Bueno a lo que íbamos dicha experiencia fue mi primera sesión de depilación laser de espalda y hombros.

Resulta que soy un tío muy pero que muy peludo, no me compro abrigo en invierno me coso unos botones en el pecho y arreando. Eso sí como todo peludo clareo mucho por el tejado. En septiembre del año pasado estaba poniéndome en forma, haciendo ejercicio asiduamente, llevando una buena alimentación y al ver un día un bono en Groupon de seis sesiones de depilación laser para espalda y hombros, me crecí. Me dije a mí mismo “de aquí a modelo”. En un principio pensé en probar y si me iba bien hacerme más adelante pecho y abdomen. Cuando pensé en si me iba bien era en el resultado del tratamiento y no en el dolor, soy un machote nunca pienso que algo me va a doler.

Tras varios meses esperando que me bajara el tono de moreno de la piel llego el gran día. Fue en febrero. A las ocho de la mañana, no tenía yo otra cosa mejor que hacer. Me habían hecho ya un par de pruebas y la verdad es que no había notado mucho el laser, pero aquella mañana creí que mi vida acababa. Sude tanto que calé la camilla y eso que era de eskay. No lloré le dije a la chica que me lo hizo por vergüenza. Jamás en mi vida he sentido tanto dolor, tan puntual y tan extremo. Hacia tanta fuerza para aguantar el dolor que doblé los hierros de la camilla. Claro mi espalda además es de dimensiones considerables, creo que me hicieron alrededor de mil disparos lo cual me llevó al umbral del dolor. Recuerdo que a mitad sesión la chica se fue a beber agua para descansar de tanto reír de las gilipolleces que yo decía como reacción al dolor. La chica decía que tenía mucho pelo y que además era raro pero de cada poro salían tres pelos, que me tenía que doler por narices. Al final de la primera sesión me preguntó la chica si cuando acabara espalda y hombros seguiría con la parte de delante, evidentemente le dije que ni pensarlo, es más que si la veía por la calle que se cambiara de acera porque no era capaz de determinar mi actitud con respecto a la persona que me había infligido tanto dolor sin estar en posesión de su arma maldita.

Nada más salir de la sesión llame a mi hermana que es anestesista y le pregunte por algo para la siguiente sesión, me recomendó una crema anestésica que ha resultado ser efectiva. Eso si el previo es muy gracioso, he de ponérmela dos horas antes  y envolverme en papel de plástico, no os quiero decir lo que parezco pero doy autentica grima. Me pregunto porque el cacharro del laser en lugar de ser de cuatro por cuatro centímetros y tener que hacer tantos disparos y jorobar a la gente no lo hacen gigante, yo prefiero que me pegue una única sacudida bestial y a casa. O porque no estudian cómo se me cae el de la cabeza, que no me duele nada en absoluto, y aplicar el mismo método.

En fin que sigo dándome sesiones anestesiado y esperando que pase este martirio.

Abrazos para ellos y besos para ellas

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